Cada cierto tiempo la vida nos entrega la oportunidad de presenciar un pequeño milagro, generalmente estos son pequeños e íntimos, pero ocurren ocasiones cuando estos magicos momentos se transmiten en cadena nacional.
Algo así ocurrió hace un par de años cuando un humilde vendedor de celulares tuvo la oportunidad de presentarse en un programa de televisión britanico de búsqueda de talentos. Su imagen no podía ser mas alejada al del potencial perfil buscado por el programa: Timido, algo nervioso, físicamente alejado de los canones usuales y vistiendo una chaqueta barata, Paul se enfrento a un jurado famoso por humillar en varias oportunidades a los que osaban presentarse ante ellos.
¿Paul, Qué vienes a hacer hoy?, le pregunto con aire arrogante uno de los selectos miembros del jurado. “Vengo a cantar ópera” respondió…
jueves, 28 de mayo de 2009
Un Poco de Humilda
Revelaciones no Publicadas.
No todas las revelaciones de Dios a sus profetas modernos se han publicado oficialmente, ni mucho menos han sido aceptadas por el voto de sostenimiento de la Iglesia como canon de escrituras. Así como los compiladores de la Biblia tuvieron que decidir qué textos incluir, decisiones similares se han realizado en esta dispensación con respecto a las revelaciones modernas. Inicialmente este proceso se llevó a cabo por asignación del profeta José Smith para reunir el material revelado, organizarlo, y bajo su supervisión, imprimir el Libro de Mandamientos (1833) y Doctrina y Convenios (1835). Entre estas figuran las revelaciones que fueron pertinentes “para el establecimiento y regulación del reino de Dios sobre la tierra en los últimos días” (D. y C. [1981], “Introducción explicativa”). Los Santos de los Últimos Días creen que la inspiración divina desempeña un papel en la selección de estas. (DS 3:202).
Muchas revelaciones no han sido incluidas en los libros canonicos; Por ejemplo, aquellas dadas a individuos especificos bajos circunstancias particulares contienen instrucciones personales más que doctrina para la Iglesia. Muchos de estas estan publicados en la Historia de la Iglesia o se encuentran en colecciones de documentos de la Iglesia. Algunos ejemplos son una revelación dada a John E. Page para ir a Washington, DC (HC 6:82), y una revelación sobre la división de la orden unida (Libro de revelaciones de Kirtland, p. 111). También están excluidas de su publicacion las ordenanzas del templo y otros asuntos sagrados que no se publican para el mundo.
La Iglesia de Jesucristo de los Santos de los Últimos Días declara que su canon de escrituras esta abierto, y que se han añadido dos revelaciones a el canon después de 1979 (D&C 137 y DyC 38). Los Santos de los Últimos Días creen que Dios “revelara muchas cosas grandes e importantes relacionadas con el Reino de Dios” (Articulo de Fe 9).
Otro ejemplo de una revelación recibida pero no publicada es el anuncio hecho por la Primera Presidencia en junio de 1978 para entregar el sacerdocio a todos los hombres dignos de la Iglesia. Sólo se publico una declaración oficial en relación con esta revelación (véase Doctrina y Convenios: Declaración Oficial 2). Otros cambios en la Iglesia, como la reciente expansión del papel de los setenta, la aceleración en la construcción de los templos, y la expansión de la actividad misional, son vistos por el Santos de los Últimos Días como manifestaciones de la dirección divina. La base revelada de estos cambios no siempre es publicada, como sucedía con frecuencia en los primeros años de la iglesia. Como Élder James E. Faust, declaró: “En nuestro tiempo Dios ha puesto de manifiesto la forma de administrar una Iglesia con una membrecía de más de seis millones de manera diferente que cuando sólo habían seis miembros en la Iglesia”.
Algunos pocos escritores han tratado de reunir y publicar las revelaciones que son atribuidas a profetas pero que no se ha publicado en las Escrituras. Algunos de estos textos se basan en fuentes fidedignas, y otros provienen de fuentes que son sospechosas, y en algunos casos no validas. Cuando una supuesta revelación contiene declaraciones que están claramente fuera de armonía con los libros canonicos y con las declaraciones oficiales de la Primera Presidencia, estos materiales son considerados espurios.
En los tiempos biblicos, falsos profetas de vez en cuando hablaban y escribian en el nombre de otros y reclamaban recibir revelaciones de parte de Dios. El dia de hoy, en forma similar algunas personas encuentra diarios de vida o producen documentos que contienen supuestas revelaciones. La directriz principal utilizada para la evaluación de estas cosas es la siguiente: ” nadie será nombrado para recibir mandamientos y revelaciones en esta iglesia sino mi siervo José Smith, hijo, porque los recibe así como Moisés… hasta que se nombre otro en su lugar “(DyC 28:2, 7). Los Santos de los Últimos Días creen que el derecho para recibir revelación para toda la Iglesia está reservado para el presidente de la iglesia.
Muchas revelaciones no han sido incluidas en los libros canonicos; Por ejemplo, aquellas dadas a individuos especificos bajos circunstancias particulares contienen instrucciones personales más que doctrina para la Iglesia. Muchos de estas estan publicados en la Historia de la Iglesia o se encuentran en colecciones de documentos de la Iglesia. Algunos ejemplos son una revelación dada a John E. Page para ir a Washington, DC (HC 6:82), y una revelación sobre la división de la orden unida (Libro de revelaciones de Kirtland, p. 111). También están excluidas de su publicacion las ordenanzas del templo y otros asuntos sagrados que no se publican para el mundo.
La Iglesia de Jesucristo de los Santos de los Últimos Días declara que su canon de escrituras esta abierto, y que se han añadido dos revelaciones a el canon después de 1979 (D&C 137 y DyC 38). Los Santos de los Últimos Días creen que Dios “revelara muchas cosas grandes e importantes relacionadas con el Reino de Dios” (Articulo de Fe 9).
Otro ejemplo de una revelación recibida pero no publicada es el anuncio hecho por la Primera Presidencia en junio de 1978 para entregar el sacerdocio a todos los hombres dignos de la Iglesia. Sólo se publico una declaración oficial en relación con esta revelación (véase Doctrina y Convenios: Declaración Oficial 2). Otros cambios en la Iglesia, como la reciente expansión del papel de los setenta, la aceleración en la construcción de los templos, y la expansión de la actividad misional, son vistos por el Santos de los Últimos Días como manifestaciones de la dirección divina. La base revelada de estos cambios no siempre es publicada, como sucedía con frecuencia en los primeros años de la iglesia. Como Élder James E. Faust, declaró: “En nuestro tiempo Dios ha puesto de manifiesto la forma de administrar una Iglesia con una membrecía de más de seis millones de manera diferente que cuando sólo habían seis miembros en la Iglesia”.
Algunos pocos escritores han tratado de reunir y publicar las revelaciones que son atribuidas a profetas pero que no se ha publicado en las Escrituras. Algunos de estos textos se basan en fuentes fidedignas, y otros provienen de fuentes que son sospechosas, y en algunos casos no validas. Cuando una supuesta revelación contiene declaraciones que están claramente fuera de armonía con los libros canonicos y con las declaraciones oficiales de la Primera Presidencia, estos materiales son considerados espurios.
En los tiempos biblicos, falsos profetas de vez en cuando hablaban y escribian en el nombre de otros y reclamaban recibir revelaciones de parte de Dios. El dia de hoy, en forma similar algunas personas encuentra diarios de vida o producen documentos que contienen supuestas revelaciones. La directriz principal utilizada para la evaluación de estas cosas es la siguiente: ” nadie será nombrado para recibir mandamientos y revelaciones en esta iglesia sino mi siervo José Smith, hijo, porque los recibe así como Moisés… hasta que se nombre otro en su lugar “(DyC 28:2, 7). Los Santos de los Últimos Días creen que el derecho para recibir revelación para toda la Iglesia está reservado para el presidente de la iglesia.
Nuestra Mabre Celectial
Los Santos de los Últimos Días deducen por fuentes autorizadas como las escritura y de la revelación moderna que hay una Madre Celestial así como hay un Padre Celestial.
La Iglesia de Jesucristo de los Santos de los Últimos Días rechaza la idea que se encuentra en algunas religiones que los espíritus o almas de los seres humanos son creados ex nihilo (es decir de la nada, según san Agustín), si no que se acepta literalmente la vital enseñanza de las escrituras tal como está redactado por Pablo: “El Espíritu mismo da testimonio a nuestro espíritu, que somos hijos de Dios”. Esta y otras escrituras subrayan nuestra relación de “linaje literal” con Dios no solo en lo espiritual y de un destino común de “linaje literal” con Cristo (Rom. 8:16-18, cf. Mal. 2:10).
Los Santos de los Últimos Días creen que todas las personas que vivieron en la tierra o que viven actualmente son en forma real descendientes espirituales de Dios el Padre Eterno (Núm. 16:22, Heb. 12:9). En esta perspectiva, la paternidad requiere de un padre asi como de una madre, ya sea para la creación de los espíritus en la vida pre-mortal o la creación física de nuestros tabernáculos en la tierra. Nuestra Madre Celestial comparte nuestra paternidad con el Padre Celestial. Este concepto lleva a los Santos de los Últimos Días a creer que Ella es como El, en gloria, perfección, compasión, sabiduría y santidad.
Elohim, el nombre-título de Dios, sugiere el plural de la palabra cananita “El” o del hebreo “Eloah”. Se utiliza en diversas combinaciones del hebreo para describir al más alto Dios. Es el majestuoso título de la mas alta deidad. Génesis 1:27 dice, “Y creó Dios al hombre a su imagen, a imagen de Dios los creó, *varon y hembra* los creó ” (énfasis añadido), el cual se puede leer en el sentido de que “Dios” es en plural.
Para los Santos de los Últimos Días, el concepto de la familia eterna es más que una firme convicción, sino que regula su forma de vida. Es el plan eterno de la vida, desde nuestra vida premortal a través de esta vida y más allá de esta mortalidad.
Ya en 1839 el profeta José Smith enseñó el concepto de una madre eterna, como se encuentra en varios registros de ese período. De esa enseñanza salió el himno que los Santos de los Últimos Días aprenden, cantan, aprecian, y comparten, “Oh mi Padre”, por Eliza R. Snow. El Presidente Wilford Woodruff llamó a este himno “una revelación” (Woodruff, p. 62). “¿Hay en los cielos Padres solos? Clara la verdad esta, la verdad eterna muestra madre hay también ahí. Cuando deje esta vida y deseche lo mortal Padre, Madre quiero veros en la corte celestial”[Himno no. 187] ingles 292]
En 1909 la Primera Presidencia, bajo la direccion de Joseph F. Smith, emitió una declaración sobre el origen del hombre que enseña que “el hombre, como espíritu, fue engendrado y nació de padres celestiales y fue criado hasta la madurez en las eternas mansiones del Padre” asi como “hijos de padres celestiales”, y asimismo se enseño que “todos los hombres y mujeres son similares a nuestros Padre y Madre universal y que somos literalmente hijos e hijas de la Deidad “(Smith, págs. 199-205).
La creencia de que hay una Madre en el cielo que comparte con Dios la creación y la procreación no es la misma que con gran énfasis se menciona en la mariología de la tradición romana.
Hoy en día, la creencia de una Madre en los Cielos está implícita en el pensamiento de los Santos de los Últimos Días. Aunque las Escrituras solo lo sugieren, las declaraciones de los presidentes de la iglesia en los últimos años indican que los seres humanos tienen una Madre Celestial, así como un Padre Celestial.
La Iglesia de Jesucristo de los Santos de los Últimos Días rechaza la idea que se encuentra en algunas religiones que los espíritus o almas de los seres humanos son creados ex nihilo (es decir de la nada, según san Agustín), si no que se acepta literalmente la vital enseñanza de las escrituras tal como está redactado por Pablo: “El Espíritu mismo da testimonio a nuestro espíritu, que somos hijos de Dios”. Esta y otras escrituras subrayan nuestra relación de “linaje literal” con Dios no solo en lo espiritual y de un destino común de “linaje literal” con Cristo (Rom. 8:16-18, cf. Mal. 2:10).
Los Santos de los Últimos Días creen que todas las personas que vivieron en la tierra o que viven actualmente son en forma real descendientes espirituales de Dios el Padre Eterno (Núm. 16:22, Heb. 12:9). En esta perspectiva, la paternidad requiere de un padre asi como de una madre, ya sea para la creación de los espíritus en la vida pre-mortal o la creación física de nuestros tabernáculos en la tierra. Nuestra Madre Celestial comparte nuestra paternidad con el Padre Celestial. Este concepto lleva a los Santos de los Últimos Días a creer que Ella es como El, en gloria, perfección, compasión, sabiduría y santidad.
Elohim, el nombre-título de Dios, sugiere el plural de la palabra cananita “El” o del hebreo “Eloah”. Se utiliza en diversas combinaciones del hebreo para describir al más alto Dios. Es el majestuoso título de la mas alta deidad. Génesis 1:27 dice, “Y creó Dios al hombre a su imagen, a imagen de Dios los creó, *varon y hembra* los creó ” (énfasis añadido), el cual se puede leer en el sentido de que “Dios” es en plural.
Para los Santos de los Últimos Días, el concepto de la familia eterna es más que una firme convicción, sino que regula su forma de vida. Es el plan eterno de la vida, desde nuestra vida premortal a través de esta vida y más allá de esta mortalidad.
Ya en 1839 el profeta José Smith enseñó el concepto de una madre eterna, como se encuentra en varios registros de ese período. De esa enseñanza salió el himno que los Santos de los Últimos Días aprenden, cantan, aprecian, y comparten, “Oh mi Padre”, por Eliza R. Snow. El Presidente Wilford Woodruff llamó a este himno “una revelación” (Woodruff, p. 62). “¿Hay en los cielos Padres solos? Clara la verdad esta, la verdad eterna muestra madre hay también ahí. Cuando deje esta vida y deseche lo mortal Padre, Madre quiero veros en la corte celestial”[Himno no. 187] ingles 292]
En 1909 la Primera Presidencia, bajo la direccion de Joseph F. Smith, emitió una declaración sobre el origen del hombre que enseña que “el hombre, como espíritu, fue engendrado y nació de padres celestiales y fue criado hasta la madurez en las eternas mansiones del Padre” asi como “hijos de padres celestiales”, y asimismo se enseño que “todos los hombres y mujeres son similares a nuestros Padre y Madre universal y que somos literalmente hijos e hijas de la Deidad “(Smith, págs. 199-205).
La creencia de que hay una Madre en el cielo que comparte con Dios la creación y la procreación no es la misma que con gran énfasis se menciona en la mariología de la tradición romana.
Hoy en día, la creencia de una Madre en los Cielos está implícita en el pensamiento de los Santos de los Últimos Días. Aunque las Escrituras solo lo sugieren, las declaraciones de los presidentes de la iglesia en los últimos años indican que los seres humanos tienen una Madre Celestial, así como un Padre Celestial.
La Iglesia de Jesucristo de los Santos de los Últimos días
La Iglesia Jesucristo de los Santos de los Últimos Días (mormones) celebra este mes el cuarenta aniversario de su presencia misionera en España con diversas actividades, que se han venido desarrollando desde el pasado mes de enero.
EFE El 20 de mayo de 1969, un apóstol de la iglesia viajó a España y consagró el país para la predicación del evangelio de Jesucristo, comenzando la obra misionera en España de esta confesión religiosa que fundara en 1830, en los Estados Unidos de América, José Smith, según la información facilitada Efe por los responsables de esta iglesia en España con motivo de la efeméride.
Los cuatro primeros misioneros llegaron a Madrid en junio de 1969. Actualmente hay en España un total de 450 misioneros, sirviendo en las cuatro misiones en que está dividido el país (Madrid, Barcelona, Málaga y Bilbao).
Forman parte de la iglesia en España unos 45.000 miembros, según las mismas fuentes, distribuidos en 129 congregaciones, y con 117 capillas o centros de culto. La capilla de Alcalá de Henares fue la primera que se construyó, como edificio independiente, en España.
El 19 de marzo de 1999, y “como señal de madurez” de la iglesia de los Santos de los Últimos Días española, se consagró el primer templo de España, construido en el distrito madrileño de Moratalaz, y que da servicio a los miembros de la iglesia de España, Portugal y sur de Francia.
Este templo es uno de los 128 que la iglesia tiene en todo el mundo. El 25 de febrero de 2003, la Comisión Asesora de Libertad Religiosa reconoció a la iglesia de los mormones su “notorio arraigo”, y está actualmente a la espera de poder firmar los mismos acuerdos con el Estado que tienen católicos, protestantes, judíos y musulmanes.
Bajo la organización “Manos Mormonas Que Ayudan” (MMQA), la iglesia de España intenta seguir el ejemplo de la ayuda humanitaria que la iglesia proporciona en todo el mundo, con donaciones de sangre, la financiación de un aula de música para la población saharaui, la limpieza de parques y la colaboración de sus voluntarios con proyectos de instituciones públicas y privadas.
La Iglesia de los Santos de los Últimos Días tiene más de 13 millones de miembros, distribuidos en un total de 28.109 congregaciones. De ellos, más de la mitad vive fuera de los Estados Unidos.
Se les conoce como “mormones” por su creencia en las enseñanzas del Libro de Mormón, libro sagrado que colocan junto a la Biblia.
Una de las creencias de los miembros de esta iglesia es que los miembros de la familia que acepten la “expiación de Jesucristo y sigan su ejemplo” pueden estar juntos para siempre gracias a las ordenanzas sagradas que se efectúan en sus templos, lo que les lleva a buscar su árbol genealógico en archivos de todo el mundo.
EFE El 20 de mayo de 1969, un apóstol de la iglesia viajó a España y consagró el país para la predicación del evangelio de Jesucristo, comenzando la obra misionera en España de esta confesión religiosa que fundara en 1830, en los Estados Unidos de América, José Smith, según la información facilitada Efe por los responsables de esta iglesia en España con motivo de la efeméride.
Los cuatro primeros misioneros llegaron a Madrid en junio de 1969. Actualmente hay en España un total de 450 misioneros, sirviendo en las cuatro misiones en que está dividido el país (Madrid, Barcelona, Málaga y Bilbao).
Forman parte de la iglesia en España unos 45.000 miembros, según las mismas fuentes, distribuidos en 129 congregaciones, y con 117 capillas o centros de culto. La capilla de Alcalá de Henares fue la primera que se construyó, como edificio independiente, en España.
El 19 de marzo de 1999, y “como señal de madurez” de la iglesia de los Santos de los Últimos Días española, se consagró el primer templo de España, construido en el distrito madrileño de Moratalaz, y que da servicio a los miembros de la iglesia de España, Portugal y sur de Francia.
Este templo es uno de los 128 que la iglesia tiene en todo el mundo. El 25 de febrero de 2003, la Comisión Asesora de Libertad Religiosa reconoció a la iglesia de los mormones su “notorio arraigo”, y está actualmente a la espera de poder firmar los mismos acuerdos con el Estado que tienen católicos, protestantes, judíos y musulmanes.
Bajo la organización “Manos Mormonas Que Ayudan” (MMQA), la iglesia de España intenta seguir el ejemplo de la ayuda humanitaria que la iglesia proporciona en todo el mundo, con donaciones de sangre, la financiación de un aula de música para la población saharaui, la limpieza de parques y la colaboración de sus voluntarios con proyectos de instituciones públicas y privadas.
La Iglesia de los Santos de los Últimos Días tiene más de 13 millones de miembros, distribuidos en un total de 28.109 congregaciones. De ellos, más de la mitad vive fuera de los Estados Unidos.
Se les conoce como “mormones” por su creencia en las enseñanzas del Libro de Mormón, libro sagrado que colocan junto a la Biblia.
Una de las creencias de los miembros de esta iglesia es que los miembros de la familia que acepten la “expiación de Jesucristo y sigan su ejemplo” pueden estar juntos para siempre gracias a las ordenanzas sagradas que se efectúan en sus templos, lo que les lleva a buscar su árbol genealógico en archivos de todo el mundo.
Un Pobre Forastero
Un Pobre Forastero es uno de los himnos sud mas conocidos y queridos entre los santos, sobre todo por la conexión que sabemos tiene con el martirio de Jose, el cual lo consideraba uno de sus himnos favoritos.
El himno no nacio entre la comunidad santo de los últimos dias sino que como un poema escrito por James Montgomery, un escritor y pastor britanico en el año 1826 mientras viajaba por las praderas de Inglaterra.
Como comente, el no lo escribio pensando en un himno sino en un poema tipo sermon basado en Mateo 25:35. Posteriormente otro pastor desconocido le agrego la musica de una cancion popular y lo transformo en un himno para sus congregaciones. Sin embargo, en una nueva nota interesante y curiosa, el tono original del himno y que fue el que disfruto Jose, se perdio en el tiempo siendo la musica que conocemos hoy en dia una melodia compuesta por John Taylor, que ademas fue el que introdujo el himno en Iglesia luego de haberlo aprendido durante su mision en Inglaterra en 1840.
En junio 27 los amigos del Profeta y el Patriarca (Hyrum), fueron echados de la Carcel de Carthage quedando solo John Taylor y Williard Richard junto con los hermanos Smith haciendo que Jose se sintiese muy deprimido. Viendo esto, John Taylor quizo alegrar al profeta, cantando “A Poor Wayfaring Man of Grief”, la cancion favorita del Profeta y que era una cancion popular en aquel tiempo en Nauvoo (donde habia sido publicado por primera vez en el “Himnario de Nauvoo” en 1841). Al rato despues, Hyrum le pidio a Taylor volver a cantar la canción nuevamente. Elder Taylor le respondió “Hermano Hyrum, No me siento bien como para cantar nuevamente”, a lo que Hyrum le respondió “Hummm, olvídalo, solo comienza a cantar y sentirás el espiritu de la cancion”.
No paso mucho rato luego que la canción comenzara a ser cantada por segunda vez cuando el populacho ataco la carcel y se dio comienzo al acto final de la vida de un Profeta de Dios y su amado hermano.
El himno no nacio entre la comunidad santo de los últimos dias sino que como un poema escrito por James Montgomery, un escritor y pastor britanico en el año 1826 mientras viajaba por las praderas de Inglaterra.
Como comente, el no lo escribio pensando en un himno sino en un poema tipo sermon basado en Mateo 25:35. Posteriormente otro pastor desconocido le agrego la musica de una cancion popular y lo transformo en un himno para sus congregaciones. Sin embargo, en una nueva nota interesante y curiosa, el tono original del himno y que fue el que disfruto Jose, se perdio en el tiempo siendo la musica que conocemos hoy en dia una melodia compuesta por John Taylor, que ademas fue el que introdujo el himno en Iglesia luego de haberlo aprendido durante su mision en Inglaterra en 1840.
En junio 27 los amigos del Profeta y el Patriarca (Hyrum), fueron echados de la Carcel de Carthage quedando solo John Taylor y Williard Richard junto con los hermanos Smith haciendo que Jose se sintiese muy deprimido. Viendo esto, John Taylor quizo alegrar al profeta, cantando “A Poor Wayfaring Man of Grief”, la cancion favorita del Profeta y que era una cancion popular en aquel tiempo en Nauvoo (donde habia sido publicado por primera vez en el “Himnario de Nauvoo” en 1841). Al rato despues, Hyrum le pidio a Taylor volver a cantar la canción nuevamente. Elder Taylor le respondió “Hermano Hyrum, No me siento bien como para cantar nuevamente”, a lo que Hyrum le respondió “Hummm, olvídalo, solo comienza a cantar y sentirás el espiritu de la cancion”.
No paso mucho rato luego que la canción comenzara a ser cantada por segunda vez cuando el populacho ataco la carcel y se dio comienzo al acto final de la vida de un Profeta de Dios y su amado hermano.
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